Drones: el ‘juguete’ que va a acabar con los videojuegos

Drones: el ‘juguete’ que va a acabar con los videojuegos

El equipo surcoreano KT D Rush, participante en The World Drone Prix, se prepara para la prueba y revisa las gafas FPV. En ese certamen dubaití se enfrentaron 118 equipos y 150 pilotos durante una semana el pasado mes de marzo. El ganador fue un inglés de 15 años que se embolsó 250.000 dólares.

Dicen que no hay juego más emocionante que volar un dron a toda velocidad, conectados a él por medio de unas gafas 3D. Ha nacido la F3U, categoría de competición profesional. Aparatos, desde 1.000 euros.

Alcanzan 140 km/h y destellan con luces LED incorporadas. Salvan obstáculos, aros de fuego, trampas, balizas, vuelan entre edificios en ruinas, bosques, se adentran por resquicios imposibles y sortean escollos con espectacularidad y pericia. Provisto de unas gafas FPV (first person view), el piloto que gobierna este mini dron anda sumergido en lo que llaman una inmersión, o sea, una experiencia en primera persona como si fuera a bordo del aparato y él mismo negociara cada looping, cada subida, cada aceleración… Le embarga una emoción adrenalínica que, juran, supera la de los mejores videojuegos virtuales.

Ya está aquí el racing de drones de competición. Lo saludan como el entretenimiento masivo del futuro, al aunar la emoción de competir, la creciente democratización de estas aeronaves y la tecnología de realidad aumentada, de infinitas posibilidades. Y todo a ras de suelo. La excitación se amplifica por el acicate que dan los premios de por medio.

Surgieron de modo amateur en 2013 en los bosques de Francia -carreras al estilo de El retorno del jedi-, saltaron a EEUU y el contagio viral de Internet ha provocado que hayan regresado a Europa y al Golfo Pérsico, convertidos en espectáculos masivos y con reproducción al momento vía streaming, con Youtube como gran aliado. El pasado marzo, el World Drone Prix de Dubai organizó un torneo internacional en el que los promotores invirtieron cuatro millones de dólares, destinando para el ganador 250.000 dólares. ¿Y quién ganó? Pues un chaval inglés de 15 años llamadoLuke Bannister, que batió a 150 contendientes delante de 2.000 espectadores que pagaron 150 euros de entrada y de varios miles de internautas que siguieron susloopings y acrobacias por la red. El granadino Andrés Aguilera (estudiante de Ingeniería Industrial, 19 años) y sus cuatro compañeros de equipo se embolsaron 12.500 dólares. «Al final tuvimos un problema técnico y quedamos octavos. Era un circuito muy complicado, muy técnico, con una subida chunga. Se trataba de dar 12 vueltas y había que idear una estrategia para parar y cambiar la batería un par de veces, como los repostajes de F1. A todos nos obligaron a instalar una cámara HD para el streaming que pesaba muchísimo», dice el granadino, cuyo alias es AndriuP6. «Lo más importante para ser buen piloto es tener muchos reflejos y tranquilidad. Estamos hablando de que hay que trazar curvas de manera tridimensional, y eso se consigue con habilidad y práctica», añade Andrés, quien vuela unas ocho horas a la semana, pero en casa se tira trasteando «bastantes horas más».

Más que un juguete

Acostumbrados hoy día a drones con fines militares o de servicios (carga, grabación aérea, vigilancia, publicidad…) y a su trasunto doméstico, ¿qué es un dron de carreras o de competición? «En primer lugar, su definición correcta es micro-multicóptero (habitualmente de más de cuatro motores, aunque también existen con tres). No deja de ser un aeromodelo, así que para ser piloto basta con tener licencia de la Real Federación de Deportes Aéreos. Por eso los aeromodelistas han entrado fuerte en este mundo de competición, también porque se lo construyen ellos mismos. En el dron de juguete las posibilidades de movimiento son mínimas y el comercial se enfoca a contar con un vuelo lo más estable posible y a llevar la mayor carga de peso posible (gracias a sistemas asistidos GPS o sónar).

El dron que vuela entre los rascacielos de la Marina de Dubai, el pasado 12 de marzo.

El de competición es justo lo contrario: presta un vuelo de control libre para que el piloto pueda realizar maniobras acrobáticas. En el momento que dejas de tener el control, el dron se estrella o se va al suelo. Es muy complicado de gobernar, su vuelo es más fino, suave y estable a alta velocidad. Es comparar un utilitario con un bólido. Por eso se dice que esta disciplina es como la F1 del aire», explica Tony Buendía, 46 años, aeromodelista desde hace más de 25, piloto de drones y uno de los hombres que colabora con FPV Racing Spain. Se trata de la primera carrera de drones de competición avalada por la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) y se celebrará en El Escorial los próximos 2 y 3 de julio. Contará con algunos de los mejores pilotos del mundo -incluido el chaval inglés que maravilló en Dubai- y será clasificatorio para la European Championship Ibiza 2016 a disputar en septiembre, que buscará al mejor piloto del Viejo Continente.

La composición de cada velocísimo multicóptero es bastante simple: chasis de fibra de carbono y cuatro motores (cada uno, de media, empuja un kilo). «Debe ser muy ligero. Además, cada piloto lo customiza para sacarle más rendimiento y que se comporte como tú quieres», señala Adrián López, piloto de carreras y dueño de la tienda de drones y componentes Desde el Aire RC, en Salamanca. Estas pequeñas naves no tripuladas montan cuatro variadores de velocidad de rotación (siglas ESC, Electronic Speed Control), giroscopios y acelerómetros, y los hay que portan también barómetros, altímetros y magnetómetros (una simple brújula para indicar puntos cardinales); también OSD (On Screen Display), que muestra datos detelemetría en el monitor terrestre: estado de la batería, altura o calidad de la señal entre emisor y receptor. Las palas o hélices de competición son 5 x 4,5, lo que significa que tienen cinco pulgadas de diámetro y que en cada vuelta avanzan 4,5 pulgadas (de media, ya que dependiendo de la situación las hélices pueden variar entre varias medidas). Los transpondedores señalan en qué punto se halla el aparato en cada momento y emiten una señal cada vez que pasan por meta para poder saber el número de vueltas que se llevan dadas. El peso de estos bólidos aéreos varía: desde los 300 g hasta el medio kilo (pesos permitidos para competición). El tamaño máximo son 300 mm entre eje en diagonal (desde el motor derecho delantero al trasero izquierdo) y el mínimo, 210 mm. No hay limitaciones de batería, que suele durar seis o siete minutos. En Dubai se permitió el cambio de las mismas y así alargar la duración de la carrera y fomentar el espectáculo de las paradas en el pit stop.

WALKERA_Runner 250 RTF 3. Dron de carreras para pilotos profesionales. Muy fuerte y estable, con estructura de fibra de carbono. Alcanza hasta 40 km/h. Precio: cpv.

El gran elemento diferenciador lleva las siglas FPV (First Person View). «Este modelo de gafas lleva dos displays, uno para cada ojo, y un ajuste óptico; las lentes son intercambiables para corregir defectos visuales del piloto (si los tuviera). Algunos modelos dan visión en 3D y permiten calcular distancias. Portan un videorreceptor (VRX) con la misma frecuencia que el dron y unas antenas de polaridad circular que evita señales parásitas. El piloto también puede llevar, en las gafas o sobre los hombros, antenas direccionales», explica Buendía. En el caso de los multicópteros, el transmisor de radiocontrol más usado es el FrSkyTaranis, que toma su nombre del dios celta del trueno.

¿Y los precios? Se pueden encontrar aparatos fiables desde 250 o 300 euros, si bien los profesionales vuelan artefactos que se van más allá de los 1.500. Lo más frágil son las hélices, aunque suelen ser baratas. No es raro que los drones choquen contra obstáculos, las air gates de los circuitos, árboles o paredes, si bien su dureza evita tener que declararlos siniestro total. Una pasada por el (micro) taller y listo de nuevo para competir. Las gafas FPV cuestan entre los 300 y los 620 euros. «Pese a la crisis y la falta de experiencia, tenemos algunos de los mejores pilotos del mundo.Sánchez Puértolas, alias Charpu, que es animador y trabaja en Dreamworks en Los Ángeles, o Dani Pacha, que estuvo en Dubai, los hermanos Adrián y Miguel López Hernández… Incluso los chicos de Granada son fantásticos», recuerda Buendía. En el perfil del piloto de carreras hay mucha variedad. El retrato robot sería el de un varón de alrededor de 30 años y con reseñable perfil técnico. Por nacionalidades, los estadounidenses copan los torneos, seguidos de franceses, ingleses, holandeses y algún alemán. Sánchez Puértolas cuenta hasta con cuadricóptero con su nombre, el QAV 210 Charpu, alentado por el fabricante estadounidense Lumenier.

SkyRC Sokar 280 FPV. Cuadricóptero de alto rendimiento con cámara FPV, transmisor de vídeo, monitor de vídeo y mando a distancia. Montado y listo para volar. Precio: 365 euros.

Las carreras no han estado exentas del limbo o la espera legal que padecieron sus hermanos mayores, los drones comerciales. Por eso, la FAI ya ha asignado una categoría a las competiciones con multicópteros. Se denomina F3U y dispone de una normativa provisional. A mediados de año contará con la definitiva, que será aplicable a la Real Federación Española de Deportes Aéreos. En este marco normativo se detallan cómo han de ser las carreras, las especificaciones de circuitos y todo lo tocante a seguridad. «El de El Escorial será el primer open internacional en España, con vistas a la gran final europea en septiembre en Ibiza; será una prueba pionera porque hasta ahora se reducían a quedadas entre amigos o citas de clubes de radiocontrol», asevera Juan Antonio Riobo, uno de los organizadores, junto a Richard Vinuesa, de la FPV Racing Spain. Ric Vinuesa se integra también en el ERSA (European Rotor Sport Association) y fue quien alentóExpodrónica, la primera feria internacional de drones de uso civil que se celebró el septiembre pasado en Zaragoza. «Ojalá pudiéramos meter a mucha gente, pero no serán más de 130 o 150 pilotos. Habrá patrocinadores y la retransmisión víastreaming dependerá del ancho de banda», añade Riobo.

Reglas

Fr-Sky Taranis X9D PLUS Transmisor de radiocontrol con caja de aluminio y batería de 2000 mAh.

Por norma general, las carreras transcurren en un circuito cerrado jalonado con obstáculos (air gates, en jerga), además de estar habilitados neones y luces LED para añadir espectacularidad. El objetivo es llegar a la meta antes que el rival y sin saltarse las puertas, ya que penaliza. Cada organizador puede añadir otras categorías al certamen, como mejor free style, vuelta más rápida o mejor constructor. «Espero que pronto unifiquen los pequeños torneos para que haya un mundial», señala Andrés Aguilera. Además de la gran prueba de El Escorial, los días 7 y 8 de mayo tendrá lugar el II Open Nacional Multirrotor y FPV en el circuito de Cheste. Detrás de la organización está el Club Radio Control Valencia. «Hay un interés creciente, lo empezamos a notar el pasado año. Además de llegarnos muchas consultas, lo que más vendemos online son los motores Cobra, que cuestan 21,90 euros. Luego vendría el chasis que he diseñado yo, el DARK 210 Pro«, explica Adrián López, informático de profesión además de piloto. Hace apenas un mes, él y su hermano Miguel dejaron boquiabierto a Antonio Banderas en El Hormiguero con una carrera en el plató en la que, tras sortear air gates, descubrieron el cartel promocional de la nueva película del malagueño, Altamira. «Banderas preguntó si había mucha gente metida en esto, si había carreras homologadas… Lo flipó», recuerda Adrián. Como apostilla Riobo, «el nivel profesional llegará en 2017. Esto está despegando».

Así son los circuitos

Vortex 250 pro ARF Fabricado por Immersion RC. Con procesador F3 y transmisor de vídeo a 5,8 GHz. Precio: 479 euros.

A mitad de año, y antes de que se celebre en El Escorial la prueba internacional FPV Racing Spain, estará lista la normativa definitiva para carreras de multicópteros. La FAI (Federación Aeronáutica Internacional) la ha inscrito en la categoría F3U. Las muchas especificaciones obligan a que el aparato no supere el kilogramo (baterías incluidas), con un motor eléctrico con un máximo de 17 voltios y un sistema de radiocontrol que emitirá en un espectro de 2,4 GHz. El circuito debe tener un tamaño mínimo de 250 metros para concursos al aire libre y de 80 para un circuito interior o bosque, y se circunscribirá a un rectángulo de 180 x 100 m. Debe haber un mínimo de entre tres y cinco air gates (puertas) de 1,9 metros de alto y 3 de ancho como máximo. También se establecen los rangos de puntuación y las penalizaciones de tiempo por saltarse puertas, así como la distancia que debe haber entre la zona de vuelo y las gradas habilitadas para los espectadores.

Fuente:http://www.expansion.com/fueradeserie/tecno/2016/04/25/5715f37be2704e491d8b45fd.html

Share this post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *